Una idea, nacida de manera espontánea, se ha convertido en algo material.
Una mirada retrospectiva revela la inevitabilidad (o la casualidad) de la cadena de acontecimientos. La probabilidad de que se alineen en una secuencia es, en principio, igual a cero (o a uno). Un viaje, la fascinación por la caligrafía, un encuentro, reflexiones, inspiración, una idea y su realización. Sospecho que esto es solo el comienzo de una secuencia aleatoria (o predestinada). Si uno cree en el simbolismo, todo aquí está lleno de significados múltiples. El primer nombre del proyecto, al observarlo más de cerca, resultó estar cargado de un sentido casi sagrado.
En griego, la palabra νερό significa «agua». Su poder no reside en la fuerza bruta, sino en la acción paciente y fluida; su suavidad no es debilidad, sino una forma de influir sin destruir. También es parte de mi apellido.
MARY - un arquetipo. María - madre, luz, misericordia, calidez humana. En todas las culturas donde existe este nombre, transmite presencia, cuidado, algo vivo.
NERO + MARY - es oscuridad y luz en una sola palabra. Frío y calor. Misterio y presencia.
El sonido de estas cuatro sílabas, regular como los golpes de un metrónomo, hace que la palabra sea melódica, casi musical. Las letras R en el centro añaden vibración, una cualidad táctil. La Y final es abierta, inacabada - como una pregunta sin respuesta.
Contiene profundidad, contraste, musicalidad y personalidad. Y ahora también forma y significado.
Un fragmento de esta historia está tejido armoniosamente en el Camino.